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Tabernate iboga o los arbustos africanos para alucinar

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Tabernate iboga o los arbustos africanos para alucinar

Tabernanthe iboga, es el nombre científico que se le da a un arbusto que crece en las selvas tropicales de África Central. De esta planta se puede extraer una de las sustancias alucinógenas más reconocidas en todo el mundo: la ibogaína. Es una sustancia bastante famosa a nivel global y aunque es originaría del continente africano, las condiciones del trópico han permitido su cosecha en Sudamérica.

La ibogaína es una sustancia es considerada como una sustancia controlada, que ha sido catalogada dentro de la Ley de Sustancias Controladas por parte de la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos. En otras palabras, del reconocido organismo que lucha contra el narcotráfico: la DEA. Su peligro obedece a que en cantidades altas, puede ser lo suficientemente tóxica para llevar a la muerte.

Sin embargo, existe algo realmente fascinantes sobre la ibogaína. Y es que su consumo puede ser bastante útil para despejar las relaciones de dependencia de otras sustancias como los opiáceos, la cocaína y la metanfetamina. Esto se debe a toda la estimulación que puede provocar en el metabolismo del ser humano, proporcionando calma y equilibrio de energía.

Las características de la Tabernate iboga

La planta Tabernanthe iboga posee una altura que llega a superar los 1,5 metros. Se caracteriza por ser de color blanco y desprender un olor poco agradable. En lo referente a sus hojas, se caracterizan por llegar a medir hasta 10 centímetros, siendo muy común que sean de color verde o amarillo.

En cuanto a sus flores, éstas son bastante llamativas, debido a que poseen pétalos curvos y son bastante pequeñas. El color que caracteriza a estas flores va del amarillo al rosa y del rosa al blanco. Algunas flores están dotadas de manchas color rosa. Por lo general, las flores están agrupadas de entre 5 a 12 flores.

Después del proceso de floración, la Tabernanthe iboga produce un fruto de apariencia ovoide. Se parece en gran medida a las dimensiones de la fruta tomate de árbol, o más bien, a los ajís que crecen en América Latina. En parte dicha apariencia coincide porque tiene una apariencia en punta, cuyo color es un naranja amarillo.

La Tabernanthe iboga, se cultiva mucho en la zona de África Central. La República Democrática del Congo es uno de los países en donde más se puede encontrar esta planta. Se suele sembrar en territorios que sean húmedos, tal como ocurre con los próximos al Río Muni. Es frecuente encontrar a esta planta en los bosques de Gabón.

Una planta ampliamente usada en rituales africanos

En la brujería africana, se emplea mucho la raíz y la corteza amarilla. Ya que es justo ahí donde más se concentra la calidad de sus alcaloides. De acuerdo a estudios químicos, la raíz cuenta con un 1 a 2,5% de los alcaloides. Pero es en la corteza donde más se puede encontrar su composición más fuerte. La calidad de alcaloides puede llegar hasta el 6%, siendo lo más común un 5%.

Ciertas comunidades africanas, acuden a los efectos estimulantes y a su potencial alucinógeno para festejar sus tradiciones. Pero también se utiliza como medicina para aliviar dolores y enfermedades, aprovechando su potencial estimulante para relajar el cuerpo, equilibrar metabolismo y restaurar la energía de la persona.

Pese a ello, hay que tener muchísimo cuidado respecto a su consumo. Las dosis demasiado altas, pueden llegar a producir una fuerte parálisis en el cuerpo, como también infarto respiratorio. De hecho el estudio más importante que se ha llevado a cabo, afirma que la ibogaína de esta planta puede producir un daño bastante agresivo sobre las células de Purkinje.

Las denominadas células de Purkinje son precisamente aquellas que se encuentra en la zona del cerebelo. No sobra recordar que el cerebelo es precisamente la que garantiza la percepción sensitiva y la actividad de las vías motoras. Por eso, se aconseja tanto tener precaución con su consumo.

Acerca de su etimología e historia

“Flor de taberna”: esa viene a ser la traducción de lo que significa Tabernanthe iboga. La primera parte del nombre, proviene del latín, que es Tabernanthe y significa taberna, como también mercado o cabaña. La segunda parte es del griego anthe: “anthos”, traduciendo a flor.

¿Qué tiene que ver el concepto de taberna con esta planta? Por lo visto, su asociación se debe a la botánica, debido a su apariencia con las plantas del género Tabernaemontana. Se asocia a su vez, que, tratándose de una bebida tóxica, su consumo tiene un efecto equivalente a las bebidas consumidas por aquel entonces en las tabernas.

Ya en lo referente al concepto de iboga, se alude que proviene de bois sacré, que viene a representar “madera sagrada”. Y se habla de lo sagrado porque gracias a esta las comunidades africanas podían tener una conexión espiritual y sagrada con el plano de los dioses.

Los franceses del siglo XIX fueron los primeros en hacer registros sobre su uso en rituales en el continente africano. Uno de ellos fue precisamente el cirujano Gabón Griffon du Bellay, cuyos puntos de vista sobre la planta fueron publicados en un libro del escritor Charles Eugène Aubry-Lecomte de 1864.

El punto de vista de Gabón Griffon du Bellay

Las investigaciones de este médico francés afirmaban por aquel entonces que la planta ofrecía dos tipos de venenos. Su estudio se centró más que todo en el veneno del iboga, que según describe él, es tóxico, pero solo en dosis altas. Griffon du Bellay afirma que tanto guerreros como cazadores usaban dicho “veneno” para estar despiertos durante las jornadas de vigilancia en las noches.

También fue certero en afirmar que, como estimulante del sistema nervioso, su efecto más potente se ve reflejado en la vida sexual de la persona. Fue este médico quien advirtió su uso como afrodisiaco, como también ser el primero documentar que su consumo en África se efectuaba simplemente masticando las raíces, tal como ocurre con las hojas de coca.

Así empezó a tejerse la historia de esta planta, que sigue usandose de la manera tradicional, pero a la vez como un alucinógeno que puede generar experiencias onirofrénicas, donde el cerebro puede entrar en el mismo estado que alcanza durante las fases de sueño, mientras te mantienes en el plano de la vigilia.

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