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Es legal el rapé

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Es legal el rapé

Existen varias razones para catalogar el rapé como un producto de consumo y venta ilegal. Lo primero que llevaría a considerarlo como tal son sus efectos perjudiciales para la salud. El rapé es un producto, que al ser creado a base de tabaco, puede generar efectos adversos como cáncer, ataques cardiacos, cáncer en las encías y llagas en la boca.

Existen otros cuadros clínicos que se pueden derivar de su consumo, tanto si se realiza por aspiración como directamente por vía oral. Sin embargo, a pesar de todos los efectos contraproducentes del rapé, un consumo moderado podría evitar la aparición de cualquiera de estas problemáticas en la salud.

La cuestión de fondo es su valor como producto psicotrópico y la posibilidad de convertirse en algo adictivo para el consumidor. Realmente, a nivel mundial, el consumo del rapé no esta sancionado ni categorizado como un producto ilegal. El rapé no tiene la connotación que sí tendrían otras drogas como la cocaína o la metanfetamina.

En España y Alemania el consumo está regularizado

El rapé se comercializa fuertemente en países de Europa. Para el mercado español, existen leyes que cobijan su venta a través de tiendas físicas y en línea. Lo mismo ocurre en Alemania, donde existen varias empresas que se dedican a producir el rapé y exportarlo no solo a los países europeos, sino también a naciones de África y Asia.

Las tres marcas con mayor reconocimiento en el mercado alemán, venden el rapé en envases de 10 gramos. En ese sentido, se puede afirmar con total convicción que el rapé no esta categorizado como un producto ilegal. No es un producto que esté siendo perseguido por las autoridades nacionales.

La cuestión que ha hecho que el rapé no sea categorizado como ilegal, obedece en gran medida a que se considera como una droga medicinal. Y su consumo está asociado a una práctica que realizan los chamanes nativos de América Latina. Luchar contra eso supone ignorar toda la historia y literatura.

Otros aspectos que determinan la legalidad del rapé

Pero además de esto se debe considerar que:

  • El rapé no es producto de manera sintética, sino que es fruto de una producción artesanal.
  • Sea un producto de consumo artesanal, implica que sus ingredientes son naturales y/o orgánicos.
  • No existen aditivos y productos químicos que alteren la calidad natural de este producto.
  • La persona que consume el rapé es consciente que se acerca a un producto que en esencia es solo tabaco.

Para que el rapé llegase a ser considerado como un producto ilegal, sería necesario que en primer lugar se declarara el tabaco como un producto cuyo origen no es natural. Algo muy similar ocurre con las plantaciones de coca en países de América Latina.

A propósito de lo mismo, existen empresas que acuden a la coca y a la marihuana para producir medicamentos como aceites, cremas e incluso bolsitas para el té. La coca como planta no es ilegal, como si lo representa la cocaína, cuya producción implica el trabajar con otros aditivos y sustancias.

Las entidades a cargo de la comercialización de productos consumibles en todo el mundo son conscientes de los efectos del rapé. Y es su misión regular estos productos para evitar que se produzca un fenómeno que atente contra la salud de las sociedades, las personas y las familias.

Un producto regulado y con venta cauta

En el caso del rapé, sus efectos nocivos no son tan adictivos como para convertirse en un producto enemigo de los gobiernos. Pese a ello, para la comercialización del producto, sí resulta necesario advertir al consumidor sobre los efectos negativos que puede generar el rapé.

Es por eso, que cuando adquieres un rapé en frasco, generalmente encontrarás una reseña escrita donde se explica todos sus efectos nocivos. Se ha impuesto la misma ley que poseen las cajas de los cigarrillos de nicotina, respecto a informar al consumidor de los efectos a largo plazo en la salud.

Todas las tiendas físicas u online que comercializan rapé son conscientes de esto. De hecho, quienes venden este producto no lo hacen con la intención de crear una cartera adicta de clientes, sino personas que deseen experimentar con sustancias psicoactivas que relajen su mente, su cuerpo y puedan tener una experiencia positiva para su estilo de vida.

La adicción es tan menor, que incluso puede ayudarte a dejar de fumar

Ahora bien, si bien esta claro que el rapé es adictivo y está en potencia de generar problemas en la salud similares a los de la nicotina, ciertos estudios científicos ofrecen una visión muy positiva del rapé. En el año 2008, tras una revisión de 11 estudios por parte de la Organización Mundial de la Salud, se pudo afirmar que el porcentaje de padecer un cáncer es menor.

Masticar tabaco o aspirarlo directamente, tiene un efecto menos intenso a lo que provoca el consumo de cigarrillo. Paolo Boffeta, quien estuvo a cargo de liderar este estudio, afirmó en ese entonces que el rapé es menos dañino partiendo nada más porque su posibilidad de generar cáncer de pulmón es demasiado baja.

También advirtió que, aunque el rapé no es tan dañino como sí lo representa el cigarrillo, no se atrevía a recomendar su consumo solo porque no era una óptima “política pública”. Para Boffeta, el consumo de tabaco que produce humo, tiene un efecto más latente a la hora de desarrollar un cáncer en el cuerpo humano.

El rapé como droga medicinal

La famosa expresión europea “echar un polvo” que a menudo se asocia con el sexo, es originaria de Europa. Y hace referencia a cuando los aristócratas pedían permiso entre sus amigos para retirarse y poder aspirar rapé. La historia del rapé en el mundo occidental es de hace varios siglos, desde que fue introducido en Europa en el año de 1518.

Fue en este continente donde se empezó a usar el rapé como una manera para aliviar dolores de cabeza y ciertas enfermedades. Este uso no fue fruto de un azar, sino que su utilidad medicinal ya venía probada y certificado por las tradiciones indígenas de América.

Con todo el peso histórico que ha tenido el rapé como alternativa medicinal, es difícil replantear en el mundo contemporáneo que sus efectos son totalmente agresivos con la salud del ser humano. Lo que realmente determina sus efectos como negativos, es el exceso. Y cómo todo en la vida, todos los excesos son malos.

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