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La ayahuasca, una alternativa de sicoterapia para conocer tus límites

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La ayahuasca

La ayahuasca es considerada como una bebida tradicional indígena. Esta bebida está categorizada como una medicina tradicional de los países de Sudamérica. Son las comunidades indígenas de países como Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia, los que preservan la receta y hacen uso de dicha bebida.

Esta bebida es también conocida como el yagé. Y para producirla es necesario efectuar una decocción de dos tipos de plantas. Naturalmente, la hierba es la misma ayahuasca, cuyo nombre científico es el Banisteriopsis caapi. La segunda planta es conocida con el nombre de Psychotria viridis, o bien, Diplopterys cabrerana.

Lo que ocurre con ambos tipos de planta, es que tienen un alto nivel de alcaloides y dimetiltriptamina. En otras palabras, son potentes inhibidores y psicoactivos, capaz de relajar por completo el cuerpo, para dejar que la mente se sobreponga a las limitaciones del cuerpo humano.

Los alcances de la ayahuasca

Dada la potente composición química (pero ante todo natural) de esta bebida, su primer impacto se ve reflejado en efectos alucinógenos. De acuerdo a las tradiciones indígenas, esta bebida le permite al individuo llegar a lo que se hoy en día se denomina como la supraconciencia.

Es en este plano, donde la mente se encuentra en un estado donde el yo está en un grado superior al yo físico. La supraconciencia se entiende como el reino espiritual que antecede a todo lo tangible y material. Así que es en este plano donde se fragua, en un primer nivel, la realidad del individuo.

Son muchas las personas que acuden a la ayahuasca como una manera de permitir que su mente logre el desdoblamiento entre el mundo físico y el mundo espiritual. Algunos lo hacen motivados por la curiosidad o como una experiencia deportiva extrema. Pero en ambos casos eso supone un riesgo, como también de la orientación del chamán de la tribu indígena que ofrece este servicio.

¿Cómo se prepara a la persona para vivir una experiencia con el Ayahuasca?

Para que una persona pueda acceder a tomar la ayahuasca o el yagé, es necesario que el chaman de la tribu indígena considere hasta qué punto la persona puede beberla. Rubén Darío Sánchez, era un joven de 21 años, cuando tuvo la oportunidad de vivir su primera experiencia cercana con la ayahuasca.

El chamán que asumió la responsabilidad de darle de beber la ayahuasca, le explicó de antemano que todo lo que alcanzara a registrar su mente o percibir su cuerpo, se derivaba de los límites de su propio karma. Es decir, le indicó que todo lo que sucedería al tomar la bebida, supondría un encuentro personal entre su yo y su “viaje a través del Universo”.

Técnicamente lo que hace el chamán, es percibir la naturaleza de la persona, la resistencia de su cuerpo, su actitud mental, su intelecto, entre otros aspectos, para decidir qué tanta bebida puede suministrarle a la persona. Esto es un trabajo que requiere sensibilidad y en donde entra en juego su experiencia adquirida como chamán: un oficio que posee una tradición ancestral.

Además de esto, la experiencia suele vivirse en un espacio abierto, en medio de la naturaleza.

La experiencia de Rubén

Rubén narra a día de hoy que fue una experiencia bastante tremenda y que lo que más recuerda es el efecto anestesiado que se produjo en toda su piel: “como si cientos de millones de hormigas estuvieses devorando su cuerpo”, afirma a día de hoy, cuando describe su experiencia a sus amigos.

En su experiencia, el beber la ayahuasca no fue algo tan intenso a lo que imaginaba. Pero sí afirma que beber la ayahuasca descargó a su cuerpo de muchas tensiones, refrescando por completo su metabolismo y equilibrando su energía, hasta el punto de sentirse a gusto con su yo, alcanzando una gran serenidad.

Según su punto de vista, como ejercicio psicoterapéutico, la bebida sirve como instrumento de purificación y descarga de cualquier nivel de estrés que el cuerpo no haya liberado. Pero de ahí a llegar a vivir una experiencia mística, ya depende en gran medida de la decisión que tome el chamán a partir de esa primera bebida.

Sesión de preparación y sesión de integración

Una ceremonia tradicional indígena en torno a la ayahuasca puede tardar entre 3 a 5 horas. En el caso de una persona que se aproximé a esta bebida como un ejercicio de psicoterapia, se sabe que la ceremonia está dividida en dos. En la primera sesión, la persona vive una preparación, enfrentándose a las tensiones de su cuerpo, sus emociones y sus limitaciones.

La segunda sesión, conocida como integración, entra a participar el chamán para actuar como intermediario entre todos los arquetipos, hologramas, conceptos y prejuicios que debe derrumbar la persona. La mente se encuentra en esta etapa en un nivel donde se necesita de la dirección y el consejo de una persona con experiencia.

Es por eso que el consumo de una bebida tan fuerte, no puede ser dejada en manos de cualquier persona.

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